Una final de categoría: dos equipos españoles en la
final de la Champions League. Y ambos de Madrid.
Con miles de aficionados a sus puertas, el estadio de
la Luz de Lisboa llegó a acoger hasta 61.000 asistentes (según afirma EFE),
abriendo sus puertas casi tres horas antes de que comenzase la final de la Liga
de Campeones. Esta
es la segunda final de Champions más seguida de la década, la cual ha
conseguido una audiencia espectacular en España.
Antes
del partido, se atisbaba la impaciencia en el rostro de los merengues y de los
rojiblancos mientras esperaban el comienzo del mismo. La policía portuguesa
dividió a las aficiones desde el metro, indicando diferentes paradas para los
madridistas (“Alto dos Moinhos”) y para los colchoneros (“Colegio Militar/Luz”).
También se instalaron carpas con actividades con tal de amenizar la espera.
“Tatuarse” el símbolo de la Champions o tomar una cerveza con un aperitivo, risas
pero incertidumbre, cantos y bailes, así esperaban miles de personas a las
puertas del estadio lisboeta.
Mientras,
en España, el Santiago Bernabeu se llenó
para ver un partido que no se jugaba allí. Una pantalla gigante mostró el
resultado final: un Real Madrid ganador en Lisboa ante el Atlético de Madrid.
La Décima se celebró a lo grande. Igual lo hizo el Vicente Calderón: pantallas
gigantes en el estadio. El lema que lucía el estadio rojiblanco en su fachada
rezaba “Juega cada partido como si fuera el último”.
La audiencia del partido fue todo un récord: la final fue el encuentro más
visto desde la Eurocopa 2012. El partido se siguió en TVE (también lo
retransmitió CANAL + mediante pago y TV3 en Cataluña) con una media de
11.033.000 espectadores, con una cuota de pantalla alarmante: el 62,1%. Por
tanto, fue quien lideró la jornada con un magnífico 27,1% duplicando y hasta
triplicando a sus rivales: Antena 3 (12,8%) y Telecinco (8,8%).
El momento más visto del partido (el “minuto de oro”) fue el empate que
llevó a cabo el sevillano Sergio Ramos a las 22:36 horas: con ello, se alcanzó
la espectacular cuota del 67,5%, una audiencia de 13.367.000 millones de
espectadores. En Madrid, el encuentro alcanzó un 76,8% de cuota (1.896.000) y
la prórroga llegó al 77,7% (2.149.000). Por parte de CANAL +, 465.000
espectadores siguieron el partido, sólo un 2,6 de cuota de pantalla.
Tras la victoria madridista, miles de aficionados celebraron en Madrid el
triunfo de la Décima Copa de Europa. Banderas, megáfonos, exaltación, cantos,
gritos, coches pitando y otras maneras de llamar la atención para demostrar que
ellos habían sido los vencedores. Sin embargo, no fue hasta la noche del
domingo, mientras miles de hinchas aguantaban hasta el amanecer para ver a sus
ídolos y fue aquí cuando el capitán del Real Madrid, Sergio Ramos, cubrió a
Cibeles con la bandera madridista.
En otros puntos de España también fue una noche singular la del sábado. En
Orihuela, Alicante, muchas de las calles principales se inundaron de coches en
las que los pasajeros mostraban sus bufandas con el escudo del Real Madrid y
sobre todo, el himno de los madridistas sonaba a todo volumen. Los locales de
apuestas de la ciudad alicantina se abarrotaron de forofos del fútbol. “Sabía que sería épico, pero no que
llegaríamos hasta más de 4.000 apuestas en persona aquí”, comentó José Sacra,
de El Pollo, un local de apuestas
oriolano.
En los bares estallaron de júbilo los aficionados madridistas, mientras los
rojiblancos los desalojaban con caras de pesadumbre. “La verdad es que,
ganadores o no, lo importante ha sido que hoy se han llenado todos los bares de
esta calle y seguro de muchas otras”, dijo entre risas Francisco propietario de
un bar de la ciudad. En las discotecas, como Glamour, se celebraba la victoria madridista con bufandas y en la
cabina del DJ se colgó una camiseta del Real Madrid.
Sin duda, una victoria dulce para los vikingos, pero los rojiblancos no
tienen un sabor tan amargo. “Seguiremos luchando como siempre, nos lo
merecíamos, pero esta vez no ha podido ser”, comentó Susana, que definía “colchonera
en toda regla”.

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